domingo, 24 de febrero de 2013

¿Está la escuela preparada para la inclusión de las diferencias?


Estando de acuerdo con las autoras Estefanía Almenta López y Juana Muñoz Ruiz puedo decir que en la sociedad en la que vivimos aparece el reto o, como yo lo definiría, oportunidad de trabajar en aulas socialmente marcadas por la globalización y la multiculturalidad estando presente una diversidad cada vez mayor en éstas, lo que debería reconocerse como un valor enriquecedor y no como una dificultad. Es aquí donde la inclusión tiene el papel principal.
Es el docente el que debería plantearse si seguir con la tradición transmisiva de la enseñanza o si, por otro lado habría que renovar la acción educativa y adaptarla a las necesidades del alumnado.
La inclusión tiene ideas sobre la potenciación de la participación y atención de los grupos de alumnos y alumnas con riesgo de exclusión, por lo que su principal tarea será la de modificar las políticas y prácticas que se llevan a cabo en las escuelas con el fin de crear una escuela de calidad de todos y para todos.
Ante la situación de diversidad en el aula podemos dar dos respuestas: imponer un tipo de educación e intentar que todos los alumnos se adapten a ese tipo o dar cabida a las diferencias del alumnado y tratarlas en nivel de igualdad, con lo que estaremos respondiendo de una manera inclusiva. Ante esta última surge un problema y es que es muy difícil dar respuesta y apoyo a 25 situaciones diferentes en un aula. Para poder cambiar este modelo educativo se necesitará una mayor cualificación del docente, que es quien debe empezar a realizar cambios que impulsen el modelo inclusivo, cambios que empiecen de abajo arriba, desde las aulas hasta la legislación educativa.
La sociología de la educación nos ofrece varias herramientas con las que poder investigar y mejorar el proceso educativo, entre ellas tenemos la observación que nos permite estudiar o analizar a un grupo social o a una comunidad en su contexto real, donde se desarrollan actividades pudiendo captar aquellos aspectos más relevantes y recopilando los datos más significativos. También tenemos la entrevista, que sería otro tipo de observación mediante la cual, haciendo preguntas a los participantes del proceso educativo podremos valorar las diferentes situaciones que se presentan, estudiarlas y cambiarlas o mejorarlas. Y una de las más importantes, la mirada crítica con la que poder reflexionar sobre el trabajo que estamos haciendo, su utilidad y nuestra capacidad para mejorarlo.
BIBLIOGRAFÍA:
·         ALMENTA, E. y MUÑOZ, J. (2007). “ ¿Estamos formados para trabajar en una escuela inclusiva? ” En Actas del V Congreso Internacional Educación y Sociedad. La educación,retos del siglo XXI. Granada: Codoli. ISBN: 84-690-2369-1.
Os dejo aquí un corto de Sergi Pérez que me ha encantado y que puede hacernos reflexionar sobre muchas cosas.

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