Estando de
acuerdo con las autoras Estefanía Almenta López y Juana Muñoz Ruiz puedo decir
que en la sociedad en la que vivimos aparece el reto o, como yo lo definiría,
oportunidad de trabajar en aulas socialmente marcadas por la globalización y la
multiculturalidad estando presente una diversidad cada vez mayor en éstas, lo que
debería reconocerse como un valor enriquecedor y no como una dificultad. Es
aquí donde la inclusión tiene el papel principal.
Es el
docente el que debería plantearse si seguir con la tradición transmisiva de la
enseñanza o si, por otro lado habría que renovar la acción educativa y
adaptarla a las necesidades del alumnado.
La
inclusión tiene ideas sobre la potenciación de la participación y atención de
los grupos de alumnos y alumnas con riesgo de exclusión, por lo que su
principal tarea será la de modificar las políticas y prácticas que se llevan a
cabo en las escuelas con el fin de crear una escuela de calidad de todos y para
todos.
Ante la
situación de diversidad en el aula podemos dar dos respuestas: imponer un tipo
de educación e intentar que todos los alumnos se adapten a ese tipo o dar
cabida a las diferencias del alumnado y tratarlas en nivel de igualdad, con lo
que estaremos respondiendo de una manera inclusiva. Ante esta última surge un
problema y es que es muy difícil dar respuesta y apoyo a 25 situaciones
diferentes en un aula. Para poder cambiar este modelo educativo se necesitará
una mayor cualificación del docente, que es quien debe empezar a realizar
cambios que impulsen el modelo inclusivo, cambios que empiecen de abajo arriba,
desde las aulas hasta la legislación educativa.
La
sociología de la educación nos ofrece varias herramientas con las que poder
investigar y mejorar el proceso educativo, entre ellas tenemos la observación
que nos permite estudiar o analizar a un grupo social
o a una comunidad en su contexto real, donde se desarrollan actividades
pudiendo captar aquellos aspectos más relevantes y recopilando los datos más
significativos. También tenemos la entrevista, que sería otro tipo de
observación mediante la cual, haciendo preguntas a los participantes del
proceso educativo podremos valorar las diferentes situaciones que se presentan,
estudiarlas y cambiarlas o mejorarlas. Y una de las más importantes, la mirada
crítica con la que poder reflexionar sobre el trabajo que estamos haciendo, su
utilidad y nuestra capacidad para mejorarlo.
BIBLIOGRAFÍA:
·
ALMENTA, E. y
MUÑOZ, J. (2007). “ ¿Estamos formados para trabajar en una escuela inclusiva? ”
En Actas del V Congreso Internacional Educación y Sociedad. La
educación,retos del siglo XXI. Granada: Codoli. ISBN: 84-690-2369-1.
Os dejo aquí un corto de Sergi Pérez que me ha encantado y que puede hacernos reflexionar sobre muchas cosas.
"Vestido Nuevo" http://www.youtube.com/watch?v=JMakydi0p7o
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